Schoenstatt México
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Misiones Familiares: un gesto maravilloso de amistad, de dar y recibir

Misiones Familiares: un gesto maravilloso de amistad, de dar y recibir

Vivir Misiones Familiares siempre es un regalo de Dios y de la Mater. Del 1 al 6 de agosto compartimos la alegría de misionar acompañados por el P. Felipe Ríos Correa, en dos pequeñas comunidades de nuestro estado, Tapona y Obregón, donde la gente nos recibió cálidamente en sus casas y nos acompañó en los talleres que llevábamos preparados para adultos, jóvenes y niños.

El testimonio de Doña Marcela

Los caminos que tiene Dios para tocarnos el corazón son impredecibles. Una mañana nos tocó visitar a Doña Marcela, una ancianita que vivía completamente sola, en una pobreza extrema con sólo dos pequeños cuartos por casa y en donde caminar implicaba agacharse ya que el techo es muy bajo. Platicar con ella y ver su manera de vivir, verla tan sola y escuchar que dependía totalmente de la ayuda de una de sus vecinas para comer, ya que ella prácticamente no ve, nos tocó el corazón. Se alegró tanto con la visita de los chavos misioneros, así como de recibir además al P. Felipe, de platicar con él y de recibir la bendición de sus manos.

Ser misioneros de Schoenstatt nos hace vivir nuestra Alianza de Amor

Así como Doña Marcela, en esa semana conocimos muchas más personas que a cada uno nos tocaron el corazón con su sencillez, su manera de ver la vida, sus ganas de compartir con nosotros lo poco que tienen, la alegría de recibir a Dios participando en los talleres y en la misa. Nos hizo regresar a nuestras casas llenos de amor, con la conciencia de que podemos ser, si queremos, pequeños instrumentos de Jesús y María.

En nosotros está dejarnos utilizar por Dios en donde Él nos necesite.

Ser misioneros de Schoenstatt nos hace vivir nuestra Alianza de Amor con la gracia del envío apostólico como un gesto maravilloso de amistad, de dar y recibir.

MÉXICO, Ana Echavarría Barros •  Fuente: www.schoenstatt.org


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